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Intento abrir los ojos, pero solo consigo una pequeña aperturadel derecho. Un fuerte dolor en las cervicales indica que me quedé dormido dela primera manera en la que caí a la cama. Los ecos de la noche anterior aunretumban en mi cabeza, la cual parece que va estallar de un momento a otro, elexceso de yerba siempre deja esta sensación anestésica al día siguiente. Y comote fumes otro porro, ya has perdido todo un día más.

Entonces sueño con mi propio entierro, contemplando desdefuera un cadáver sin rostro, cansado de haberse mirado en el espejo sinencontrar ninguna respuesta a sus preguntas durante años. Y sueño con todos losasistentes de dicho entierro, incluso con los que no pudieron venir, alegandomil millones de excusas “no es que tengo que firmar unos papeles del seguro queson muy importantes”, entre otras. Y me entristezco porque están todas laspersonas que jamás volveré a ver, ni existirán esos  momentos compartidos con cada uno de ellos.

El sueño se alarga y pasando progresivamente de la tristezaa la alegría, me encuentro en un paraíso rodeado de los inmortales, todasaquellas personas eternas a las que siempre quise conocer, todos en armonía,todo sonrisa y paz, todo ausencia de la sensación opresora en el pecho.


La ciudad que respira.

Vuelvo a salir a la calle

en la ciudad que respira,

la lluvia cae sobre las aceras

por cada tromba que cae,

una bocanada que aspira.

Alzo el cuello de la chaqueta

me intento proteger del frío

como si así no me mojara.

La dejo a ella en su cama,

jadeos de media noche

resuenan en mis oídos,

ya es costumbre

esperar a que duerman

para emprender mi huida.

El sexo ya no es para mi

lo que era,

ya no me pone,

ni siquiera me inspira.

Me refugio en esas noches,

noches de huida,

en las que en el fondo,

no deja de ser tu presencia

la que me produce

mis peores pesadillas.

Autodestruction button

Cada mañana lo mismo, a la unidad humana “T-12116” le habíanasignado la tarea de vigilar el botón de la destrucción total, su existencia sereducía a permanecer en una habitación de 7 metros cuadrados, vigilandocontinuamente dicho interruptor, hacia tantos años que lo habían metido en elpequeño cubículo que ya no recordaba porque estaba allí, a veces tenia borrosasimágenes de uno de sus superiores encomendándole esta ardua tarea: “ Es ustedun orgullo para el planeta Tierra, hijo, realizar tal tarea solo puedeatribuirle el calificativo de héroe.” Le espetaron horas antes de su inmersiónen el cubil. Ya había perdido la cuenta de los días, meses, años, quepermanecía encerrado, además la única compañía de “T” era una manopla de coloramarillo, que a las veces hacia de amigo, amante, padre, madre y  hasta de cajero del súper.

Le administraban la comida por un complejo sistema de tubos,en los que se distinguían dos salidas visibles, por el extremo del tuboizquierdo le enviaban su comida deshidratada y por el de la derecha tenía quetirar los restos de la comida sobrante, últimamente su apetito había descendidoconsiderablemente, de manera que lo que le llegaba por el tubo izquierdo, ibadirecto al derecho.

Le mantenían siempre a la misma temperatura mediante elruidoso aparato de sistema acondicionado, el cual hacia de acompañamientomusical, el problema es que cuando se estropeaba tardaban unos días enrepararlo y para colmo de todo, soportar el calor sofocante que predominaba enel ambiente sin el preciado aire acondicionado.

Se aproximaba el día en el que “T” perdió el juicio porcompleto, su manopla le planteaba dilemas impensables para él: “ y si todo eragran parte de una mentira?¿Por qué estaba él ahí? ¿Realmente era posible talbotón?, ¿no sería todo el confuso sueño de un comatoso en un hospital”.Algarabías como estas le comentaba la manopla, a lo que él, confuso y enfadadodecidió acabar con tales cuestiones desagradables y acabó con la vida de lamanopla, en el momento menos pensado se abalanzó sobre ella y la partió en milpedazos.

Tras el momento de ira, comprendió que había matado a suúnica amiga, y ahora no había marcha atrás, los días consecutivos fueron unduro episodio en la vida de “T”, trataba de hablar con los tubos de la comida,pero estos, a lo sumo, le escupían en la cara el desnutrido alimento, lo mismoprocuro con la comida, pero tampoco recibió respuesta alguna…

“T” estaba perdido, no sabía qué hacer, continuamente mirabael botón de la destrucción, acabaría con su sufrimiento, pero también con lavida de todas las personas de la Tierra, las semanas pasaban y lo único quehacía era mirar el botón. En sus ensoñaciones se veía a si mismo corriendolibre por un prado soleado junto con su amiga manopla….

No podía aguantar más, estaba decidido a hacerlo, unamañana, se sacio de la comida deshidratada, peino sus enrevesados pelos con lamano y se dispuso a pulsar el botón…Su mano avanzaba lentamente hacia este,minutos pasaron mientras tenía el dedo sobre el interruptor. Por fin, se atrevióa pulsarlo, no ocurría nada, volvió a pulsarlo una y otra vez, golpeaba albotón con furia, un grito sordo salió de su garganta, el pobre “T” siguepostrado en el suelo de la habitación, en medio de ninguna parte.

Los demonios de Tasmania

Un terrible cáncer facial ha extinguido a la mitad de losdemonios de Tasmania que quedaban, alarmantemente intentaban encontrar lasolución a la extinción de esta especie, los mimos que la han extinguido, nofísicamente esas personas, pero si nuestra terrible especia, el hombre.

Las extinciones siempre han sido un hecho natural, la formade la naturaleza de probar a que los más aptos perduren, con el ser humano lesalió el experimento por la culata.

Para sorpresa de la madre tierra, el pequeño homínido singarras, desarrollo sus habilidades y creo armas que le ayudaron a hacer trampaa la naturaleza, primer juego ganado.

Continuó con sus progresos y ahora al cabo de 65 millones deaños ha sustituido a la figura de si mismo por la de Dios.

Pequeños dioses con fecha caducada, esquivando a las leyesnaturales, negándose a la extinción y en vez de ser la tierra la que realice lahorrible tarea con el resto de especies, toma el testigo el ser humano. Unosdioses pequeños en comparación con la edad de la Tierra y como niños que somos,lo que más nos caracteriza es la crueldad.

Un niño que cuando se da cuenta del mal que ha hecho, seasusta, llore e intenta ponerle la cabeza con cinta aislante al muñeco queacaba de romper.

Sobre naves espaciales...

La nave espacial Jack’s 2007 embarcó su rumbo hace casi unaaño ya a un espacio que su único tripulante creía deshabitado.

Tenía un objetivo claro, encontrar alguien ahí fuera, elproblema es que durante 4 ó 5 meses la nave mandaba mensajes al aire, sin teneren cuenta que dirección las mandaba. Afortunadamente por el camino fueencontrando otros tripulantes en naves solitarias que poco a poco fueronalimentando el engranaje de la renovada maquineja que poco a poco empezó asurcar este espacio con energías fenixescas. Continua la travesía a diariolanzando estas palabrejas a través de un medio impalpable, que otros consideraríanfrío, pero que el capitán de la nave encuentra más calor en algunas respuestasque encuentra por el reciproco medio que en el contacto real. La suerte inclusoes la de haber podido tener trato con los capitanes de dichas naves y tenerencuentros para compartir con ellos.

Es inevitable que tras un año de navegación, se haga unbalance, el capitán hace un repaso al cuaderno de bitácoras de la nave y esbozauna sonrisa con lo que encuentra. Interesantes momentos, agradables, dolorosos,divertidos y tristes, inevitablemente este tripulante que tomo la nave comopolizón y acabo capitaneando la misma, no podría haber esperado nada mejor delo que ha encontrado.

Y a pesar de que siempre haya señaladores de dedo que acusende borrachuzo a Morrison, el pequeño mandril que a veces presume tener másconocimientos de navegación de los que realmente alberga, agradece a todos ycada uno de los que han aportado una pequeña pieza al engranaje que movilizacada día un centímetro en su marcha…con paciencia…

 

Decadencia personal, o de cómo auto flagelarse continuamente.

Con una pizca de arrepentimiento continuo, dos cucharadas devoy a hacer lo que se perfectamente que al hacer me joderá la próxima semana/s,un puñado de mierda porque habré hecho aquello la semana pasada que me estájodiendo esta y aliñándolo todo con un buen chorreón de ahora que estoy mejorvoy a hacer algo que me vuelva a joder la siguiente semana, nos encontraremoscon el joven Bardiano del s. XXI, un modelo poco recomendable a seguir y que apesar de todo signo de arrepentimiento, cae y cae sin parar en la misma piedra.

De pequeño se encontró con un pedrusco por el camino ymientras sus cercanos tropezaban momentáneamente fijándose bien en ella para novolver a caer, nuestro joven masoquista decidió observarla detenidamentedurante días, contemplaba como los demás caían. La miraban, maldecían y se ibancorriendo, pero él, a la quinta o sexta semana de contemplación, decidió enfilarsus pasos directos a la piedra, tropezó, se abrió la cabeza y acto seguido fuehospitalizado, sufriendo daños, según los médicos, irreversibles.

Pronto a que el joven se recuperó, volvió al camino de suvieja amiga piedra, volvió a proceder la misma táctica, observó y observómientras los demás seguían cayendo y al cabo de poco el muchacho volvió aenfilar sus pasos directos hacia la piedra.

Nueva hospitalización, los médicos de la seguridad social,indignados por la estupidez supina del chaval, advirtieron fuertemente a suspadres que si volvía a caer en la misma piedra, no podrían atenderlo otra vez. “Haydemasiadas operaciones de cambio de sexo pendientes, señores padres Bardiles,no podemos permitirnos perder el tiempo en un zoquete como su hijo, másteniendo en cuenta la importante gravedad del asunto transexual”.

Pero nuestro pequeño anti-héroe no tenía muchas luces y unbuen día, tras su segunda recuperación, anuncio en casa que “era asunto de vidao muerte ver a la piedra y que no descansaría hasta estar con ella en eternoamor”. Sus padres, preocupados por la posible repentina marcha por tan estúpidacausa, decidieron encerrarlo en su propio cuarto, con doble vuelta de pestilloy todo, pero olvidaron que el chico tenía ventana, era un cuarto piso y jamás pensaronque realizaría una escala con sus playmobil, el chico escapó y se encaminoapresuradamente a su piedra favorita, por el camino encontró otra, la cual le resultómás llamativa, con ésta no solo se caían los demás, si no que se quedaban unrato en el suelo, maldiciendo el terrible dolor que producía en la espinilla “esperfecta”, pensó.

No pudo resistirlo y no sólo se enfilo hacia la piedra (saltándoseel previo paso de la observación) si no que tomo carrerilla desde bien lejos,tal fue el batacazo que cuando sus padres lo encontraron, el joven ya no podía articularpalabra. Se había vuelto rematadamente imbécil…

¿Bardo?

¿Cómo cojones he llegado aquí?. Reconozco esa cara, a la luzdel sol es distinta, la despedida es fría, ya nos veremos…si si….ya tellamare... un beso en la mejilla

No conozco el lugar y lo único que quiero es volver a casa para desprendermedel apestoso vestuario que me acompaña.
Por el camino recuerdo que a cierta hora de la noche, Bardo tomo el control, elalcohol corría por sus venas y estaba enfadado: me tienes olvidado cabrón, noparaba de repetirme una y otra vez, ya va siendo hora de que salga a dar unpaseíto. En cierto momento llamó a su pseudo-Marla particular: ¿dónde estás? EnBadalona… ¿vienes? Joder Badalona….Vale pillo un taxi
Volvió a robarme más dinero sin preocuparse como tirar el resto de la semana,rumbo a Badalona, el primer taxi que aparece por la Travesera es el elegido ,conversaciones inverosímiles con un pequeño mandril que no paraba de sonreírfalsamente e intentar mantener las típicas conversaciones, sobre el tiempo, lomal que va todo, lo degenerados que somos los jóvenes…
El taxi me deja en medio de la puta nada: ¿donde coño estoy? Espera que bajo abuscarte….¿estabas dormida? Sí, pero da igual.
No hay muchos preámbulos, del ascensor a la cama….sexo tosco, torpe, agresivo, seco…..A las 12:30 se despierta, aun sigue teniendo el control, nueva sesión de metesaca… Bueno, ya va siendo hora de que me pire…ok, te acompaño un rato….
En ese momento me despierto, vuelvo a tener el control, considero todas lasopciones, recuerdo la cantidad de pasta gastada la noche anterior, el hecho dellamar a alguien por la que no sientes nada a las tantas de la mañana, lacantidad de alcohol ingerida….Bueno, vamos bien, el yo reflexivo ha vuelto…
De camino al metro el calor es abrasante, en ese momento, encuentro cierto símilcon el infierno, caras extrañas miran amenazadoramente….Disculpe la boca demetro mas cercana? Egeñgeñegeñe, creo entender. De acuerdo gracias…. Sigoadelante, compro tabaco, la boca sabe a cenicero, pero necesito oler humo
Mis últimos tres euros dicen adiós por la ranura de la máquina de tabaco,porque ya estas maquinejas no dicen: su tabaco gracias, eran geniales, pensé,al menos alguien te daba las gracias por suicidarte lentamente.
Consigo entrar al metro, cuando arranca tengo la extraña sensación de que no semueve el tren en sí, sino la estación, el reflejo de mi media cara sonríe,hasta luego pringado.
Mierda, “hasta luego”, mas tarde o más temprano acaba volviendo
Interminables paradas hasta llegar a mi objetivo, la ascensión a casa esasfixiante…..finalmente ducha de agua fría....otro cigarrillo… es hora dedescansar.

Acerca de bardojack

La mierda cantante y danzante del planeta

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